Me encuentro víctima de un arrasador alud de indignación.
Los otros días mientras pensaba que sentido tiene la vida, me tomé el arduo trabajo de analizar cada concepto, idea, verbo, sujeto y objeto que conozco.
Aunque no en este orden, porque la verdad no tenía ni me había propuesto ninguno para empezar esta pasada de revista a mi universo todo… Empecé por los objetos, para hacerla corta.
Hablando de hacerla corta, pensé en los cortadores de pizza, y pensé que estaba bien, pues la pizza es comida, debemos comer, y la pizza es buena, habrá algún infeliz no humano al que no le guste la pizza, pero ya me encargaré de él cuando llegue a los sujetos.
La pizza necesita ser cortada, y me dirán para eso hay cuchillos y otros utensil..li…ll… y cosas con filo bah…
Pero nada me parece más poéticamente justo que cada cual tenga su propio instrumento de corte, que haya un cortador de torta de ricota, que haya un cortador de chorizo (por si se come al plato) que haya un cortador de fideos (si son tallarines muy largos) y así…
Cosa que bien se puede extender a las personas… Por cada ser humano que nace se forja un filo capaz de penetrarlo. Mas allá de las obvias complicaciones de un modelo universal con esta particular característica…
Sería una cagada que te tengan que operar y vos no sabés dónde pusiste ese puto cuchillo, que debe estar sepultado bajo 15 tramontinas, pero que jamás se te cruzó por la cabeza buscar en un lugar tan común algo tan sagrado como la única daga que puede traspasarte en el universo todo.
En fin… por otro lado se reduciría enormemente la tasa global de accidentes por cortes…
Ahora… ¿Qué pasa con las comidas que no deben ser cortadas?… ¿Qué pasa con el sushi?, ¿Qué pasa con los nuggets de pollo?
Y ahí descalabre… un Náguet de pollo… ¿Qué carajo es un Nugget?… ¿Cómo clasificar semejante abrerracion de la naturaleza?
Es un alimento al que no sólo encuentro incapaz de ser cortado, porque… convengamos que si bien en este mundo tan imperfecto, cualquier perejil agarra esta “cosa” de “pollo” con un cuchillo mantequero y la hace tiritas… pero en mi modelo… ¿Cómo puede existir un cuchillo, cómo puede concebirse un corta-nugget de pollo?
Lo cual me lleva a la conclusión de que un nugget de pollo no es comida, es una suerte de híbrido, una suerte de engendro constituido por moléculas, que quizás alguna vez formaron parte de una estructura celular compleja de un pollo.
Los nuggets son un auto de fe, una creencia, un dogma, una leyenda que se come. Algo de lo cual no podemos alcanzar su existencia a través de la razón y la lógica, pero que empíricamente se justifican en nuestras fauces.
Que macabra maravilla, un algo, un objeto que sólo se puede aceptar y alcanzar a través de la fe y la ingesta.
No hay recetas verdaderas para el nugget de pollo pues únicamente se puede comprar congelado o preparado en Mc… o en King…
Las preparaciones caseras son una torpe aproximación de pequeños seres humanos que en lances torpes quieren imitar a un dios esquivo. Una blasfemia.
Nadie sabe de dónde vienen ni cómo se hacen los nuggets de pollo, llamemos a granja del sol, llamemos a alguna cadena de comidas rápidas, sólo recibirán peroratas marketineras de jefes de producto, de encargados de prensa o evasivas nerviosas, de quienes luego nos llamarán para pedirnos que abandonemos nuestros cuestionamientos, no sin antes agradecernos haber elegido toda su calidad y trayectoria en el mercado, amenazarnos de muerte y desearnos buenas tardes.
No pude quedarme de brazos cruzados ante esta intifada, a esta edición limitada de un sabor místico a frito.
Y así llamé a todos los diarios a publicar mi declaración y mi amenaza:
“Estamos construyendo una religión, estamos en la cocina de un cristo con papas, de una virgen con un vasito de plástico lleno de ketchup.
Templemos nuestra esencia desconocida en el nirvana, haciendo la plancha en la plancha a 170 celsius. Declaremos la fatua rebozada a todos los programas del Gourmet, a las recetas de las revistas de los diarios del domingo, a las amas de casa que conservan en sus alacenas escondidos, anotadores llenos de alquimias diabólicas y oscuras que cuentan pornográficamente como preparar lo que comemos, ateizando el menú”
Obviamente la prensa toda me negó el derecho a expresarme, salvo pago de una jugosa coima que ellos llamaron folklóricamente “tarifa de publicación”.
Yo ofrecí una verdad, y ellos pedían dinero. Aunque estén llenos de dinero. Lo cual más me convenció de que mi revelación, era una además de sabrosa, subversiva.
Nadie sabe bien que es un nugget de pollo, ciertamente no es pollo.
La verdad, muchas veces es un estanque de aguas calmas de reflejo perfecto. No debe ser agitada. Nunca accederemos a su materia, a su escencia y receta. Y no debemos, solo mastiquemos, paladeemos, tragemos, creamos.
Al final de cuentas, me puse a jugar a la play. Me di cuenta que a poco de empezar a catalogar todo cuanto conozco en este mundo, destapé freidoras muy oscuras.
Hay gente dispuesta a todo por mantener el aceite hirviendo. Y yo quiero seguir vivo.
O algo así.

"Nuggets" una "obra" de Robert Banks (Bansky) un artista callejero, nacido en Bristol (no en la playa marplatense... Si... en GREAT FUCKING BRITAIN) El señor montó un lugar llamado "The Village Pet Store and Charcoal Grill" ... En cristiano... una parrillita cool de Nueva York donde se exhiben muestras de lo que el llama "Twists of consumeristic fate"... o "Giros al destino consumista"... Allí econtrarán esta delicada pieza de arte sacro.
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